Foto: ETF Trucks
©ETF/Difusión

Por Agustín Ferro.

La extracción de oro se desarrolla en casi todos los países del mundo, pero los cinco productores más importantes son China, Australia, Estados Unidos, Rusia y Sudáfrica. En Latinoamérica, Perú y México son los líderes. La minería a gran escala tiene una larga historia y se practica para extraer infinidad de minerales con cientos de aplicaciones industriales, desde las inmensas minas de cobre en Sudamérica hasta las extracciones puntuales de plutonio o radio (utilizados para actividades atómicas).

En esta actividad intervienen todo tipo de herramientas y medios de transporte. Las maquinarias utilizadas se dividen a grandes rasgos en Maquinarias de superficie (o externas) y Maquinarias subterráneas (o internas), y las explotaciones permitieron el desarrollo de modelos de las más grandes marcas de maquinaria ultra pesadas: Man, Caterpillar, Kamaz, Belaz, Volvo, Komatsu, Liebherr, Euclid/Hitachi, Terex y los aún conceptuales ETF (European Truck Factory).

A nivel infraestructura, existen yacimientos que cuentan con su propio puerto (por ejemplo la mina de oro y cobre La Alumbrera, en Argentina) u operan su propia estación ferroviaria. Y en el caso del metal más preciado, una vez que se obtienen los lingotes de oro puro (lo que deriva de un proceso previo), también intervendrán aviones y transportes terrestres especialmente adaptados y acompañados de medidas de seguridad específicas.

Pero, a nivel de motores, las estrellas de la actividad minera son sin duda los Dumpers.

Dumpers: Mega camiones mineros

Súper camiones mineros
©Royluck/Creative Commons

Estos vehículos alcanzan las dimensiones de una casa de dos plantas: 15 metros de altura, 20 de largo y 15 de ancho, con un peso de 300 toneladas (tara) y capacidad de carga de más de 400 toneladas (peso neto). En conjunto pueden superar los 700 mil kilos de peso bruto. Sólo una rueda puede llegar a pesar mil kilogramos y medir más de cinco metros. La cabina de mando es tan alta, que a la hora del mantenimiento y los chequeos, ciertos movimientos y desacoples para el acceso de los mecánicos se hacen a control remoto desde tierra.

Debido a su tamaño, son pocas las rutas por las que pueden transitar y en la mayoría de los casos, deben construirse en el lugar donde van a operar. Las marcas prácticamente trasladan la línea de montaje a la mina, y no sólo acoplan las piezas: intervienen en el armado ingenieros y operarios de la marca, que en el proceso realizan soldaduras especiales y pruebas in situ. Cada unidad se entrega con un equipo de entre diez y 15 ingenieros.

Poseen enormes motores turbodiesel de 15 mil centímetros cúbicos y hasta 24 cilindros y 4000 caballos de fuerza (un motor de 2000 centímetros cúbicos y 150 caballos de fuerza es más que suficiente para mover un auto mediano). En muchos casos, estos motores de combustión alimentan plantas motrices eléctricas individuales en cada rueda. Debido a las extremas condiciones de terreno y clima en que operan, cada rueda es motriz y cuenta con tracción independiente. Además, utilizan combustibles y fluidos especiales, que incorporan en sus fórmulas sustancias como el nitrógeno o el oxígeno líquido.

Foto: Camión minero Terex
©Daveseven/Creative Commons

Las enormes cajas de carga están construidas en aceros de aleaciones compuestas que soportan no sólo el enorme peso, sino también los tremendos golpes al momento de ser cargados. Además, son resistentes a sustancias altamente abrasivas y erosionantes que componen las rocas y lodos que luego serán procesados para extraer los minerales que contienen.

También hay modelos articulados que pueden funcionar como dos máquinas a la vez. Por un lado el chasis, la cabina y la planta motriz y por otro la caja cargadora, con su puesto de comando propio y una autonomía de movimientos que permite un ángulo de hasta 90 grados con respecto al cuerpo del camión. Y para su circulación, cada unidad requiere de un equipo de señalistas que usan códigos especiales, similares a los que se practican en los buques portaaviones o en los aeropuertos.

Foto: Camión minero Titan
©Sashafatcat/Creative Commons

No cualquiera puede operar este tipo de máquinas. Se requiere de capacitaciones específicas para cada modelo de camión y se debe contar con licencias especiales, parecido a lo que sucede con los aviones. Cada Dumper cuenta con dispositivos adecuados para cada tipo de actividad minera y sistemas de seguridad activa y pasiva específicos. Y para mantener estos monstruos, los mecánicos reciben un entrenamiento especial para cada modelo y marca.

Su potencia, velocidad, frenos y capacidad de carga están diseñados para superar los requerimientos normales y se limitan con el objeto de evitar sobreexigencias peligrosas. Su velocidad máxima autorizada es de 60 kilómetros por hora. A la vez, están capacitados para afrontar las condiciones de clima, terreno y temperatura más extremas.

Las normas de seguridad y protección ambiental son sumamente exigentes, y estas maquinarias deben cumplirlas en su totalidad: emisiones, vehículos de apoyo, acción erosionante, zonas vedadas, tratamiento de fluidos (aceites y restos de combustible) y residuos, entre otras.

Las mega minas son como pequeñas ciudades rodeadas de rocas y polvo. Los vehículos que circulan por ellas son cada vez más sofisticados y están rodeados de operarios con extraños trajes. El conjunto da la sensación de encontrarse en una base espacial. ¿Hasta dónde llegará el hombre en el desarrollo de estas súper actividades?

Para conocer más sobre las vicisitudes de la minería moderna, no te pierdas la nueva serie Oro Salvaje, muy pronto por Discovery.